Lo que comenzó como una tarde de fiesta en la corraleja de Juan Arias terminó en silencio y dolor. Entre música, sol y aplausos, nadie imaginó que la arena sería escenario de una tragedia.
Hugo Alfonso Gamarra Cárdenas, banderillero a caballo, ingresó como tantas veces: con valentía y pasión. Pero en segundos, un tropiezo entre el caballo y el toro cambió todo. La caída fue brutal. La música se apagó. La fiesta terminó.
Fue trasladado de urgencia al hospital La Divina Misericordia de Magangué, donde pese a los esfuerzos médicos, falleció.
Hugo era más que un rejoneador: era un hombre noble, apasionado por lo que hacía, querido por quienes lo conocieron. Deja a su compañera sentimental en estado de embarazo y a una familia sumida en el dolor.
