La autopsia practicada por Medicina Legal confirmó que la niña Valeria Afanador, desaparecida el pasado 12 de agosto en Cajicá y hallada sin vida el 29 del mismo mes, murió por ahogamiento y no presentaba signos de violencia física ni abuso.
El dictamen forense encontró agua y residuos de pantano en su organismo, lo que concuerda con las fechas de desaparición y hallazgo. Sin embargo, la familia insiste en que se investigue a fondo, pues aseguran que la menor no salió sola del colegio.
El abogado de la familia, Julián Quintana, pidió que se analicen posibles omisiones de la institución educativa y no descarta acciones legales contra el Gimnasio Campestre Los Laureles.
La Gobernación de Cundinamarca abrió una investigación administrativa que podría derivar en sanciones e incluso en el cierre del colegio si se comprueban fallas graves en protocolos de seguridad.
El caso mantiene en alerta a la opinión pública y abre un debate sobre la responsabilidad de las instituciones en la protección de los niños.
