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Gongoroko Stereo

El 4 de julio de cada año en Colombia se celebra la Libertad Religiosa y Culto, una fecha que tiene como objetivo sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de reconocer y garantizar este derecho fundamental. Este derecho permite a las personas profesar libremente su religión o creencia, o no profesar ninguna, sin ser objeto de discriminación o persecución. La celebración está respaldada por el Decreto 1079 de 2016, que promueve el respeto y la igualdad entre todas las religiones y cultos, principios fundamentales establecidos en la Constitución colombiana y desarrollados por la Ley 133 de 1994.

La conmemoración busca fomentar el respeto y la igualdad entre todos los credos, reafirmando que la libertad religiosa es un derecho esencial para la convivencia pacífica y el respeto mutuo en la sociedad. El Decreto 1079 de 2016 es una norma que reglamenta y promueve estas garantías, mientras que la Ley 133 de 1994 establece el marco legal para la protección de la libertad religiosa en Colombia.

En Magangué, esta fecha no pasó desapercibida. Por primera vez se logró reunir una mesa de concertación de libertad religiosa y de culto, un esfuerzo liderado por la Dra. Grace Acosta, quien funge como Coordinadora de Libertad Religiosa en el municipio. Esta iniciativa reunió a líderes religiosos de diferentes cultos y religiones, incluyendo cristianos, católicos romanos, católicos no romanos, adventistas, entre otros sectores religiosos.

El propósito de esta mesa fue llevar un mensaje claro de solidaridad y respeto hacia los demás sectores religiosos, así como el rechazo a cualquier forma de discriminación religiosa. Además, se hizo una convocatoria para participar el 22 de julio en el Foro de Libertad Religiosa que se realizará en la Institución Educativa Manuel Atencio Ordoñez (MAO).

Durante este espacio de diálogo, se destacó que la libertad religiosa y de culto debe estar guiada por el mandamiento de amor que dejó Jesús, enfatizando que el respeto y la disposición al amor son fundamentales para la convivencia pacífica. Aunque el diálogo entre diferentes sectores religiosos no ha sido fácil, lo importante es iniciar con una actitud de amor y respeto, tal como enseñó Jesucristo.

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